No deja de causarme interés el tema del suicidio en la juventud, y lo digo porque casí que lo he vivido en carne propia. Casualmente hace algunos días leía en un periódico el índice de muertes por suicidio en el primer semestre de este año. Según Medicina Legal hasta la presente fecha 64 son los jóvenes que han tomado la desición de autoeliminarse por cualquiera que sea el motivo. Decía el artículo de prensa que basicamente uno de los factores que más ha influido en el suicido es la poca autoestima, la falta de futuro, la soledad, la depresión y un sin fin de cosas que podríamos decir que es el pan de cada día en nuestra sociedad. No es raro entonces pensar que ha de existir algún motivo que induce a este patrón de comportamiento en los menores de edad, patrón que pienso yo, se genera principalmente en el seno de la familia.
Los casos de suicidio siempre son de manera individual, cada quien elige esta determinación según la razón que le motive a tomar esta fatidica actitud, que lo único que genera es un sin número de preguntas para la familia que se queda sola al ver a un ser querido partir de una manera abrupta porque simplemente se aburrió de vivir en medio de los problemas. Es por ejemplo que a menudo escuchamos casos en los que las penas de amor siempre son, lastimosamente, uno de los motores por las cuales la gente tome semejante osadia. "Yo no puedo vivir sin ella o sin él", es la frase en la que se muchos se encierran aún sin medir la importancia de vivir en medio de los problemas. Éstos, los problemas, surgen como medida para fortalecer el espíritu e incentivar a una madurez humana. ¿Qué tal si siempre los seres humanos tomaramos la determinación de quitarnos las vida al primer problema que se nos aparezca? Si esto fuera así, entonces no existiría sobrepoblación en el mundo, pues a diario uno que otro se mataría frente a este hecho.
El diálogo es muy importante para acabar con esta realidad, hablar de lo que nos pasa, en especial con nuestros seres queridos ayuda muchisimo a enfrentar los problemas, a superarlos así sean los peores de nuestra vida. Ese conversatorio, ese diálogo es vital que exista entre padres e hijos y amigos (verdaderos amigos) porque permite la exteriorización de lo que nos aqueja en el momento. Entonces, la moraleja de este asunto es no quedarnos callados, no encerrarnos, saber primordialmente con quien debemos hablar y sobre todo buscar ayuda, pues éste es un paso para superar un problema que aunque creamos que es grande, simplemente no lo es porque es una de las tantas pruebas que Dios y el destino pondrán en nuestro camino. |
¿¿¿Y como porque hablamos con tanta propiedad del tema??? sera que acaso me equivoque y en el fondo si eres un suicida en potencia??? como sea.
un beso y un abrazo
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